jueves, 1 de agosto de 2013

Un breve comentario sobre mi libro La ciudad en ruinas, por Jorge Enrique Arbeláez



La ciudad en ruinas, libro de cuentos de Betuel Bonilla
Jorge Enrique Arbeláez Valderrama
Escritor colombiano residente en Venezuela

La ciudad en ruinas, de Betuel Bonilla, no son los callejones sucios, umbrosos, rodeados de paredones torcidos, fungosos y cuarteados; no es el calor húmedo, asfixiante, pegajoso; ni los muebles desvencijados ni la decrepitud del ambiente ni las ropas desechas de sus personajes; las ruinas de la ciudad son los personajes mismos, sufridos, desguarnecidos, deprimidos, con vidas insignificantes, frente a dramas perversos, de soledad, de lujuria, de juzgamiento, de violencia. Los cuentos son una presentación breve, pero no por eso menos dramática de lo que ha sido la búsqueda de humanidad que con tanta angustia ha llevado el género por eso mismo llamado humano, desde cuando nos escindimos de nuestros antepasados y que pareciera no abandonarnos al expresarse a través de un orden de cosas del que pareciera que no podemos liberarnos.
La ciudad en ruinas es la opresión continua de la sociedad sobre el individuo, es la intimidación de una civilización que avasalla a los débiles, a los prescindidos, a los relegados del mundo. Estos cuentos son el grito de rebeldía de un artista que siente la injusticia clavada como afilados dientes sobre unos personajes sometidos por la rutina a los que nos lleva a conocer a través de una excelente técnica narrativa.
Al mostrarnos con amargura las situaciones que laceran la cotidianidad de esos desventurados personajes, Betuel no nos conduce a una postura preconcebida, sino que llama nuestra atención sobre las cosas corrientes y los criterios que parecieran ser normales; y sin plantearlo, nos exige una revisión de esas situaciones en las que nuestros pensamientos asumen criterios generalizados. En el fondo nos conduce a reflexionar sobre la forma como estamos haciendo las cosas cotidianas y a una revisión sobre cómo nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos. 

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